jueves, 06 de septiembre de 2007
Literatura japonesa
A mi alrededor se está produciendo un curioso fenómeno en el cual me he apuntado a participar. Se está poniendo de moda la literatura japonesa, o al menos a mí me lo parece. Cada vez es más fácil ver a los lectores de mi entorno con un libro de un japonés bajo el brazo, y en gran medida recomendándolo. Sea que, además, estas personas que se han dejado fascinar por esta modalidad literaria son gente cuyo criterio me parece certero y que, una vez leído el libro, sus recomendaciones resultan en agradables lecturas. Alea jacta est.
Yo empecé hace muchos años con Kenzaburo Oe, el libro suyo famoso de Una cuestión personal. Un drama del cual el único recuerdo que guardo a estas alturas es que me gustó bastante, lo cual ya es decir, y que ahora mismo no puedo releer pues desde que empezó la fiebre del libro japonés no ha vuelto a mis estanterías, se lo dejé a una amiga y cuando me lo devolvió lo vio otro amigo que me lo pidió también y así lleva la cosa cinco meses...
Sin embargo, a finales del año pasado Tusquests editó en su colección Andanzas Kafka en la orilla de Haruki Murakami, libro que, casi al instante, apareció en los escaparates de todas las librerias anunciándolo a bombo y platillo. Piqué. Piqué por lo de Kafka, claro está. Pero piqué también tras leer la sinopsis. Bueno sea, un adicto a la lectura como yo necesita siempre nuevo material y decidí darle una oportunidad a este libro.
Entre las páginas de Kafka en la orilla me encontré algo que podría explicar como una versión japonesa de El guardián entre el centeno, en el que se dan la mano tintes manga con una estructura narrativa cercana a los modos cinematográficos de David Lynch y en el cual se deja ver la deuda e influencia del autor con los mitos griegos. ¡Ahí es nada! Quien no conozca el libro, o no lo haya leído, intentará a duras penas hacerse una idea de qué contienen sus páginas y quizá lo tenga difícil con la explicación que he dado. Mas, estimo, que una vez leído probablemente me de la razón. No lo sé. Por suerte cuando uno escribe en formato blog siempre queda abierta la puerta a que aquel que disiente deje un comentario explicando su punto de vista.
Pasó el tiempo y no me preocupé mucho más de los japoneses, lo reconozco. Me había picado el mosquito pero aún no tenía la fiebre. Aún así recomendé encarecidamente el título a aquellos lectores que conozco que a buen seguro disfrutarían con el contenido de sus páginas, y no me equivoqué. Además me encontré con otros que ya lo habían leído y estaban encantados. Tanto que incluso una amiga me dijo que estaba leyendo todos los demás libros del autor consiguiendo un gran deleite con sus obras.
Hace poco otra amiga me recomendo Nunca me abandones de Kazuo Ishiguro, editado en los Compactos de Anagrama, y me gustó la idea. Leí la contraportada del libro y, esa misma noche, el contenido de dicho texto se filtró en mis sueños y me sumió en una pesadillesca experiencia onírica. Al despertar fui corriendo a la librería por un ejemplar. Una vez allí, conseguí un ejemplar y, ya de paso, busqué algo más de Murakami (la fiebre empezaba a desarrollarse). En principio, el librero me habló de Tokyo blues y el título me resultó estimulante, pero sólo lo tenía en Andazas (21 eurazos el librito) y entonces me decanté por Al sur de la frontera, al oeste del sol, que estaba en la nueva exquisita colección de bolsillo de Tusquets, MAXI, al precio de 7,95€. Una cuestión de economía doméstica, no está la cosa para gastarse mucho en libros.
De Nunca me abandones os comentaré que es muy interesante, un libro que funciona a dos niveles muy distintos. El nivel experiencial de las relaciones humanas entre los protagonistas, fabuloso, y el nivel de fondo, el background de la historia, que se va intuyendo poco a poco. Leer, como yo hice, la contraportada de este libro es una irresponsabilidad, te lo cuenta casi todo y la sorpresa, y con ella el disfrute, disminuyen sensiblemente. Mejor liarse la manta a la cabeza y leerlo sin acudir a esa explicación demasiado extensa de lo que se va a encontrar uno en el libro. Claro, para eso tendreis que fiaros de mi criterio casi a ciegas cuando os recomiendo como estoy haciendo ahora, pero es que contar más es destrozarlo. Que cada uno obre como estime más conveniente. Mi consejo: no leer la contraportada ni reseña alguna de este libro hasta haber degustado su contenido.
Al sur de la frontera, al oeste del sol es un libro sobre el drama de un hombre ante la vida y las relaciones emocionales y sexuales. Muy bonito e interesante. Se lee rápido. Pero tampoco es para tirar cohetes. Aún así a mí me ha gustado.
De este modo y con la fiebre de la literatura japonesa ya en el cuerpo, seguiré buscando más libros y autores. Continuaré tanto con Ishiguro como con Murakami que ya los tengo por valores seguros a la hora de leer. ¿Alguna recomendación?
Yo empecé hace muchos años con Kenzaburo Oe, el libro suyo famoso de Una cuestión personal. Un drama del cual el único recuerdo que guardo a estas alturas es que me gustó bastante, lo cual ya es decir, y que ahora mismo no puedo releer pues desde que empezó la fiebre del libro japonés no ha vuelto a mis estanterías, se lo dejé a una amiga y cuando me lo devolvió lo vio otro amigo que me lo pidió también y así lleva la cosa cinco meses...
Sin embargo, a finales del año pasado Tusquests editó en su colección Andanzas Kafka en la orilla de Haruki Murakami, libro que, casi al instante, apareció en los escaparates de todas las librerias anunciándolo a bombo y platillo. Piqué. Piqué por lo de Kafka, claro está. Pero piqué también tras leer la sinopsis. Bueno sea, un adicto a la lectura como yo necesita siempre nuevo material y decidí darle una oportunidad a este libro.
Entre las páginas de Kafka en la orilla me encontré algo que podría explicar como una versión japonesa de El guardián entre el centeno, en el que se dan la mano tintes manga con una estructura narrativa cercana a los modos cinematográficos de David Lynch y en el cual se deja ver la deuda e influencia del autor con los mitos griegos. ¡Ahí es nada! Quien no conozca el libro, o no lo haya leído, intentará a duras penas hacerse una idea de qué contienen sus páginas y quizá lo tenga difícil con la explicación que he dado. Mas, estimo, que una vez leído probablemente me de la razón. No lo sé. Por suerte cuando uno escribe en formato blog siempre queda abierta la puerta a que aquel que disiente deje un comentario explicando su punto de vista.
Pasó el tiempo y no me preocupé mucho más de los japoneses, lo reconozco. Me había picado el mosquito pero aún no tenía la fiebre. Aún así recomendé encarecidamente el título a aquellos lectores que conozco que a buen seguro disfrutarían con el contenido de sus páginas, y no me equivoqué. Además me encontré con otros que ya lo habían leído y estaban encantados. Tanto que incluso una amiga me dijo que estaba leyendo todos los demás libros del autor consiguiendo un gran deleite con sus obras.
Hace poco otra amiga me recomendo Nunca me abandones de Kazuo Ishiguro, editado en los Compactos de Anagrama, y me gustó la idea. Leí la contraportada del libro y, esa misma noche, el contenido de dicho texto se filtró en mis sueños y me sumió en una pesadillesca experiencia onírica. Al despertar fui corriendo a la librería por un ejemplar. Una vez allí, conseguí un ejemplar y, ya de paso, busqué algo más de Murakami (la fiebre empezaba a desarrollarse). En principio, el librero me habló de Tokyo blues y el título me resultó estimulante, pero sólo lo tenía en Andazas (21 eurazos el librito) y entonces me decanté por Al sur de la frontera, al oeste del sol, que estaba en la nueva exquisita colección de bolsillo de Tusquets, MAXI, al precio de 7,95€. Una cuestión de economía doméstica, no está la cosa para gastarse mucho en libros.
De Nunca me abandones os comentaré que es muy interesante, un libro que funciona a dos niveles muy distintos. El nivel experiencial de las relaciones humanas entre los protagonistas, fabuloso, y el nivel de fondo, el background de la historia, que se va intuyendo poco a poco. Leer, como yo hice, la contraportada de este libro es una irresponsabilidad, te lo cuenta casi todo y la sorpresa, y con ella el disfrute, disminuyen sensiblemente. Mejor liarse la manta a la cabeza y leerlo sin acudir a esa explicación demasiado extensa de lo que se va a encontrar uno en el libro. Claro, para eso tendreis que fiaros de mi criterio casi a ciegas cuando os recomiendo como estoy haciendo ahora, pero es que contar más es destrozarlo. Que cada uno obre como estime más conveniente. Mi consejo: no leer la contraportada ni reseña alguna de este libro hasta haber degustado su contenido.
Al sur de la frontera, al oeste del sol es un libro sobre el drama de un hombre ante la vida y las relaciones emocionales y sexuales. Muy bonito e interesante. Se lee rápido. Pero tampoco es para tirar cohetes. Aún así a mí me ha gustado.
De este modo y con la fiebre de la literatura japonesa ya en el cuerpo, seguiré buscando más libros y autores. Continuaré tanto con Ishiguro como con Murakami que ya los tengo por valores seguros a la hora de leer. ¿Alguna recomendación?

