Siendo Quijote en el siglo XXI

lunes, 27 de marzo de 2006

Pórtico, de Frederik Pohl.... sigamos hablando de libros y de ciencia ficción

No sé si ha sido que, de repente, he sacado tiempo para leer o que trás el libro de el libro de Pombo me he puesto con algo más ligerito y ha sido como cuando Goku acababa un entrenamiento de esos bajo una gravedad enorme y salía a repartir galletas en la gravedad normal... :]. Recordad el chiste de los tres punks por el desierto con una cabina de telefono, un pollo y un yunque cada uno cargado con lo que consideraba mejor para sobrevivir al ataque del león. El de la cabina de teléfono pretendía esconderse dentro de la misma para esquivar al león, el del pollo entrenerlo y el del yunque... bueno el del yunque solo pretendía soltarlo y así podría correr más rápido. Tras el libro de Pombo (y mira que me ha gustado), me he sentido como el punk que suelta el yunque y se lía a correr libre... me estoy pasando un poco con la metáfora :], creo.

Esta vez el libro que he leído ha sido otro de ciencia ficción, Pórtico de Frederik Pohl, y, la verdad, es que el librito está muy chulo.

Llevo desde el sábado que lo terminé pensando cuál es el mejor modo de explicaros de qué va el libro sin privaros de la magnífica sensación de ir descubriendo lo que contienen sus páginas. Quizá porque el leitmotiv (¿se escribe así?) del libro es precisamente ese, el descubrimiento, sus facetas, sus alegrías y peligros, sus beneficios y las renuncias que implica, el cambio que produce... a lo largo de sus páginas iremos descubriendo junto a su protagonista un mundo nuevo, un Universo entero de posibilidades y peligros, y, sobre todo, su propio Universo ineterno.

El libro es un proceso psicoterapeútico, ¡hecho por un robot en el papel del terapeúta! He de reconocer que, salvando las evidentes dificultades de programación de semejante artilugio, las ventajas de este tipo de psicoterapias serían múltiples Sonrisa.


En fin, me meten prisa y la verdad es que mejor así. El libro está de puta madre y hasta aquí puedo contaros sin chafaros el goce de leerlo y descubrirlo por vosotros mismos. Así que ya sabeis, si os fiais de mi criterio, cosa que no os recomiendo, leedlo.

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