Siendo Quijote en el siglo XXI

viernes, 05 de agosto de 2005

Abducciones

¿Has sido o conoces a alguien que haya sido abducido? Yo tampoco. Sin embargo, esto no quita para que haya personas que piensen que se dan, e incluso investiguen, este tipo de fenómenos. El cine y la TV han hecho mucho a este respecto. ¿Cuántos episodios de la interesante, pero dudosa, serie Expediente X tratan sobre el tema? ¿Cuántas personas no han salido en programas, de contenidos igualmente dudosos, afirmando haber sido abducidos? Por supuesto, estos últimos pueden ser metidos en dos sacos distintos. En uno irían los oportunistas, mentirosos por definición. El otro se llenaría de aquellos que realmente creen lo que dicen y que debieran ser analizados teniendo en cuentas las categorías que sugiere un libro denominado DSM IV Texto Revisado, la versión más moderna de la guía de trastornos psicológicos, en su sección dedicada a la psicosis. Ni que decir tiene que la misión de series como Expediente X es entretener y no airear los supuestos trapos sucios y misterios ocultos del Gobierno de los Estados Unidos, tened por seguro que de esas cosas no nos vamos a enterar de un modo tan sencillo como encender la TV y que nos lo cuente una serie.

Por otro lado sería necesario, aunque quizá baladí, tomar si quiera en consideración que el Universo es muy grande, dicen que infinito, y que cabe la probabilidad de la existencia de otras formas de vida que pudieran estar más desarrolladas que la nuestra y haber llegado hasta aquí y, con una sana curiosidad científica, habernos estudiado por el método de la abducción. Pero esta hipótesis, pensada con frialdad y lejos de romanticismos, es bastante peregrina. Todo son suposiciones basadas en mitos nuestros de a pie y que, en el mejor de los casos, incurren en el error fundamental de la antropomorfización de las formas de vida supuestas. Antropomorfización que llegaría al extremo de suponerles un afán científico y tecnológico semejante al nuestro. Tanta suposición me lleva a descartar esta hipótesis hasta obtener pruebas fiables de las cuales carezco.

Con todo esto paso a considerar el tema de las abducciones por parte de extraterrestres como una mitología contemporánea sin prejuicio de que se produzca la aparición de pruebas irrefutables y concluyentes sobre este fenómeno que obligarían a cambiar el discurso, pruebas que, repito una vez más, no han llegado a mis manos (quizá por falta de interés en buscarlas y de confianza en su existencia).

¿De donde surge esta mitología? El rapto durante el sueño por parte de las más diversas entidades no es nuevo en las historias mitológicas y parece que sus orígenes puedan venir unidos al consumo de substancias alucinógenas. Marvin Harris, en su libro Alucinógenos y Chamanismo, nos indica como las brujas medievales volaban a los aquelarres para encontrarse con los íncubos gracias a las virtudes de una pomada hecha a base de mandrágora, beleño, estramonio y belladona. Sin duda una combinación efectiva para tener un viaje astral. Estas creencias ancestrales se ven arropadas por el auge de la ufología en los últimos cien años, año arriba, año abajo. Si tenemos en cuenta al filósofo Gustavo Bueno y su Filosofía de la religión, desarrollada en El animal divino, este interés por los extraterrestres, démones, vendría a ser consecuencia de una involución religiosa a formas de religiosidad secundaria facilitada por la crisis de las formas de religiosidad terciaria, monoteístas. Formas de religiosidad terciarias que fueron las encargadas de perseguir y suprimir los vestigios de la religiosidad secundaria que representaba la brujería. Parece que empezamos a atisbar una relación peculiar, pero aún podemos ir más allá.

Si se puede rastrear una vuelta formas de religiosidad secundaria en los ejemplos mencionados, también las formas de religiosidad primaria, donde la divinidad es el animal numinoso, están tomando forma, a decir del filósofo, en la Etología, el estudio científico de los animales. No deja de ser curioso que la metodología de investigación de esta rama del saber incluya la abducción de ejemplares y la colocación de dispositivos, que se han ido refinando con los avances de la tecnología. El círculo se cierra.

Tengamos en cuenta que desde que se escribió el Génesis se ha dado un intento de generalizar el miedo al conocimiento y el avance científico. Que siglos más tarde el cristianismo asimilara al dios romano Lucifer, en origen una deidad de luz y conocimiento, a la figura del Adversario de todo lo bondadoso, Satanás, no hace más que remarcar esta tendencia. Recordemos a Galileo, a la Iglesia Católica nunca le ha gustado que le lleven la contraria con nuevos conocimientos, salgan de donde salgan y sea cual sea su validez científica. En el siglo XIX se produce un hito singular en la Literatura al fusionar el mito griego de Prometeo con estas groseras formas judeocristianas de control de las masas en la novela de Mary Shelley, Frankenstein, no en vano subtitulada El moderno Prometeo. Solo que ahora el ser que se revolvía contra su creador no era un semidiós enfrentándose a Zeus, sino un ser grotesco creado por un ser humano que pretende, explícitamente, suplantar a la deidad. Los productos de la ciencia se pueden volver contra el ser humano. Esta sintomatología ha continuado agravándose y se pueden encontrar numerosísimos ejemplos que, ya en el siglo XX, cristalizaron en las hórridas utopías escritas por gente como, ejemplarmente, George Orwell o Aldous Huxley. Este terror, preguntad, por ejemplo, en Hiroshima, a que los productos de la ciencia se vuelvan en nuestra contra está bastante bien fundamentado.

El terror a lo desconocido y al cambio que implica el descubrimiento ha dado lugar también a otras formas de expresión míticoliterarias como la obra de H.P.Lovecraft y seguidores, aunque, por el momento, parece inapropiado relacionar esto con el tema que estamos tratando y lo menciono sólo por hacer notar que el mismo mito, el horror gnoseológico, puede estar tras distintas manifestaciones.

Con todo lo dicho no es de extrañar que el horror ante la ciencia, unido a la identificación con el animal víctima de abducciones humanas y la generalización de las creencias en la vida extraterrestre, haya dado como resultado el añadir a esta incipiente mitología, cada vez más amplia y rica, las historias de abducciones como prototipos sobre los que forjar nuevas manifestaciones narrativas. No olvidemos que en el mundo que vivimos la forma fundamental de vencer al tedio es mediante la exposición a narrativas diversas: libros, películas, espectáculos, webs, cotilleos varios... la lista es infinita. ¿Cuantas narrativas somos capaces de consumir al día? Lógicamente no está la cosa como para ir negando temas, así pues bienvenido sea el mito de la abducción extraterrestre al bien abonado terreno de las historias y los sueños.

Comentarios

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  • Fecha: martes, 09 de agosto de 2005
  •  | 
  • Hora: 17:12

Autor: Goizeder

Sí, sí y bienvenidos los visitadores de dormitorios jajajaj esos que dicen son extraterrestres con ganas de marcha. Si es que...lo que la mente humana no imagine...para todos los gustos vaya.

  • Fecha: viernes, 12 de agosto de 2005
  •  | 
  • Hora: 16:41

Autor: larva-phalox

hombre yo ahora mismo no necesito que me visite nadie en el dormitorio, pero he tenido épocas en las que no me hubiese molestado nada que me vinieran a ver un par de súcubos así de buen ver :]