viernes, 29 de julio de 2005
De libros II
, me está dejando mongui y enfadado pues me hubiese sido de muchísima utilidad conocer el contenido de esta obra con anterioridad. Y eso que aún no lo he acabado de leer ni mucho menos de asimilar. Espeso espeso el amigo Jung... como a mí me gusta :].
Con esta lectura se han reactivado un par de inclinaciones que ya tenía antes y que aún no he podido desarrollar. Básicamente: quiero un Tarot y un I Ching. Me fascinan y estoy deseoso de estudiarlos mas... ambos tienen algo en común. Uno no puede ir a una tienda tan tranquilo y comprarse uno de ellos o ambos, tienen que ser regalados, así que si a alguien le apetece tener un detalle conmigo
, ¿no ireis a decir que no me lo merezco? :]. ¡Qué poca vergüenza tengo 


!
Esta mañana,además, una compañera de trabajo me ha contado un experimento sobre el Inconsciente colectivo en el que participó de lo más interesante. Estoy a la espera que me traiga la referencia de donde se publicaron los resultados pues lo interesante del tema seguro que acabó plasmado en las páginas de alguna revista científica. Por mi parte sigo mirando, anotando y contando cuidadosamente los anuncios de la TV estudiando como se forja el Inconsciente colectivo aquí y ahora, día a día, sin que nos demos ni cuenta.
El tema da para mucho y probablemente volveré sobre él cuando menos os lo espereis pero ahora volveré a mi nunca suficientemente loado Howard Philip Lovecraft, ¿y por qué? pues porque he descubierto algo.
Hace mucho tiempo alguien me habló de rumor existente en torno a la muerte del escritor: Lovecraft murió joven porque sabía demasiado. Esto, que parece desechable al primer golpe de vista, cobra sentido cuando se leen algunos de sus relatos en los que lo difícil es justificar que eso que pone ahí no es posible
. Por eso da miedo, o al menos aprensión. Lovecraft sigue el camino del Genesis y advierte sobre los peligros del conocimiento, sus personajes siempre acaban locos al descubrir algo que era mejor no saber.
Ayer, leyendo y leyendo, descubrí en un libro sobre los indios norteamericanos a un ser mitológico canibal que llaman el Windigo. En teoría cualquiera que coma carne humana puede trasformarse en esta abominación. Entonces recordé a de qué me sonaba el nombre, Lovecraft tiene un relato sobre el Wendigo... ¿será verdad que sabía demasiado?
Lo cierto es que, a parte del título, poco más recuerdo, así en frío, del relato lovecraftiano y que antes de seguir hablando del tema debiera retomarlo y contrastar la leyenda india con la recreación del literato
. Sí esa sería una buena idea...
Como buena idea sería que, si os apetece leer algo de terror, no piqueis en intentar La novela de momia de Gautier que es aburridísima, yo no consigo leer ni cinco páginas seguidas sin morirme del tedio, y de terror no tiene nada, a pesar de estar editada por Alianza en la colección de bolsillo destinada a este género (la del lomo amarillo con el ojo arriba :]).
Conclusión, que quien a buen árbol se arrima buena sombra le cobija.
PD: para aquellos que se pregunten a que viene este refrán para acabar, diré que a nada en absoluto es que no sabía que más decir. Además como me falta un Sancho Panza del siglo XXI tendré que decir los refranes yo, ¿no?



