jueves, 14 de julio de 2005
CALOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOR
Ozú hijo que caló más grande hase.
Vaya caló más mayó, mi arma.
Estas y otras expresiones similares se pueden escuchar estos días, y los próximos 50 o 60 que vengan, por estos andurriales. Sin lugar a dudas son totalmente comunes pues aquí, en Sevilla, cuando llegan estas fechas los termómetros se disparan y hace un calor que puede llegar a desafiar la cordura de más de uno y más de dos. Por eso todo el mundo emigra a las playas que pasan de ser lugares paradisíacos de ensueño (para los que les guste la playa, yo no la soporto :]) a convertirse en enjambres de humanos mostrando a las claras partes de su cuerpo que en otras circunstancias no se atreverían a ni a pensar en ellas.
Las playas son gigantescos laboratorios sociológicos de donde una mente aguda e inquisitiva, que esté un poco aburrida y decida dedicarse un rato a la observación, puede sacar jugosa conclusiones y hasta jactarse de que son empíricas :]. Pero yo hace bastante que no voy a la playa (y así debería seguir siendo) con lo que no tengo datos frescos y jugosos que ofreceros.
El calor hace estragos y todavía no ha llegado lo peor. Apenas hemos llegado a los 40 grados cuando todos sabemos que nos esperan días de más de 50. Cada verano hace un poquito más de calor (los que no lo sufren niegan el cambio climático y el calentamiento global, pero aquí se nota un poquito más cada verano). Ya casi no se puede salir a la calle de día, pero en días venideros será peor. El asfalto se reblandecerá y quedará medio derretido bajo nuestros pies. Las plantas se secarán y morirán por el calor y el sol implacables (las mías ya lo han hecho




). La sombra se cotizará en bolsa con los más altos valores y las noches serán el único momento del día en el que se pueda pasear amablemente.
Mientras tanto en otros lugares también presumen de pasar mucho calor, así los hay que aseguran deshidratarse con tan solo 33 gradillos de nada
, aquí me gustaría verlos dentro de unos días cuando tengamos 20 más como esos
(el careto este en llamas es por el calor, no por enfado ¿eh?
) Pero bueno, es el verano y no queda otra, aguantar la calufa que se nos viene encima, intentar ser estoicos y disfrutar de las noches hasta que vuelva el invierno y podamos desempolvar la chupa de cuero.
Id por la sombra
Vaya caló más mayó, mi arma.
Estas y otras expresiones similares se pueden escuchar estos días, y los próximos 50 o 60 que vengan, por estos andurriales. Sin lugar a dudas son totalmente comunes pues aquí, en Sevilla, cuando llegan estas fechas los termómetros se disparan y hace un calor que puede llegar a desafiar la cordura de más de uno y más de dos. Por eso todo el mundo emigra a las playas que pasan de ser lugares paradisíacos de ensueño (para los que les guste la playa, yo no la soporto :]) a convertirse en enjambres de humanos mostrando a las claras partes de su cuerpo que en otras circunstancias no se atreverían a ni a pensar en ellas.
Las playas son gigantescos laboratorios sociológicos de donde una mente aguda e inquisitiva, que esté un poco aburrida y decida dedicarse un rato a la observación, puede sacar jugosa conclusiones y hasta jactarse de que son empíricas :]. Pero yo hace bastante que no voy a la playa (y así debería seguir siendo) con lo que no tengo datos frescos y jugosos que ofreceros.
El calor hace estragos y todavía no ha llegado lo peor. Apenas hemos llegado a los 40 grados cuando todos sabemos que nos esperan días de más de 50. Cada verano hace un poquito más de calor (los que no lo sufren niegan el cambio climático y el calentamiento global, pero aquí se nota un poquito más cada verano). Ya casi no se puede salir a la calle de día, pero en días venideros será peor. El asfalto se reblandecerá y quedará medio derretido bajo nuestros pies. Las plantas se secarán y morirán por el calor y el sol implacables (las mías ya lo han hecho





). La sombra se cotizará en bolsa con los más altos valores y las noches serán el único momento del día en el que se pueda pasear amablemente.
Mientras tanto en otros lugares también presumen de pasar mucho calor, así los hay que aseguran deshidratarse con tan solo 33 gradillos de nada
, aquí me gustaría verlos dentro de unos días cuando tengamos 20 más como esos
(el careto este en llamas es por el calor, no por enfado ¿eh?
) Pero bueno, es el verano y no queda otra, aguantar la calufa que se nos viene encima, intentar ser estoicos y disfrutar de las noches hasta que vuelva el invierno y podamos desempolvar la chupa de cuero.
Id por la sombra



