miércoles, 09 de febrero de 2005
Molinos de viento, una mirada del Quijote del siglo XXI a su contexto
- Aquellos que allí ves, respondió su amo, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.
- Mire, vuestra merced, respondió Sancho, que aquellos que allí se parecen, no son gigantes, sino molinos de viento.
(Miguel de Cervantes Saavedra)
Han pasado 400 años desde que don Quijote empezara su andadura por el mundo y las cosas, en gran medida, siguen igual. Por eso don Quijote sigue existiendo, se le sigue queriendo y buscando. Es un arquetipo, un ejemplo para muchos, un terror para otros. ¿Porqué se permite que siga ahí? Quizá porque a los que no le interesa sean conscientes de que no se pueden destruir los arquetipos. Prometeo sobrevivió a la cólera de Zeus, don Quijote sobrevive a todo. Otra opción es considerar que, en realidad, la carga revolucionaria de don Quijote pasa muy desapercibida, tanto que los pocos que llegan a él de modo profundo apenas llegamos a resultar un estorbo para nadie. Nosotros, los aspirantes a Quijote, no preocupamos a nadie, como él somos locos y al loco... bueno, ya se sabe. Seamos sinceros, poca gente a leido el libro. Si tú aún no lo has hecho, desde SQSXXI te recomendamos encarecidamente que lo hagas.
En la batalla con los molinos de viento el caballero sale apaleado, humillado y perdedor. Debería haber acabado con los gigantes, pero al final un mago malvado, que persigue y trunca las aventuras del hidalgo, los convierte en molinos de viento contra los que nada puede hacer. Horrible y desesperanzadora metáfora.
Hoy día los que se nos presentan como gigantes, seres desproporcionadamente superiores y poderosos, no son más que simples molinos de vientos encargados de hacer moverse una piedra que desmenuza el trigo. Pero los molinos de viento necesitan viento para funcionar, el aliento de aquellos a los que engañan y cuya piedra se encargan de mover para moler sus vidas. ¿Qué pasa si no hay viento? Que el molino no funciona. Además, cabe otra cuestión ¿todavía se utiliza este método anacrónico para hacer harina?, permitanme que lo dude. Los molinos de viento de hoy día ya no mueven nada, pero su estructura firme y sólida, esa apariencia que el encantador perverso afianza, nos hace pensar que sí.
A nuestros ojos los políticos, esto ya lo dijimos antes, se presentan como gigantes, pero no tarda mucho en romper el engaño y descubrirles como molinos de viento. La TV, su gran aliada, se encarga de que pensemos que hacen algo. La democracia, por utilizar el nombre que comúnmente se le da al sistema en que vivimos, es el aliento que necestitan para ir haciendo algo.
Sabemos que la democracia es la panacea, el mejor invento del ser humano. ¡Coño!, si la inventaron los griegos, a ver quién le levanta la voz a los griegos. La maravillosa democracia ateniense, ¡joder!, ¡qué tiempos aquellos! Aquellos en los que todos los ciudadanos tenían derecho al voto (ser ciudadano no lo era cualquiera, las mujeres y los esclavos, estos últimos abrumadora mayoría, no eran ciudadanos) y se dedicaban a cultivar el cuerpo y el espíritu. Además con lo lascivos y juerguistas que eran Zeus y sus compinches, es de suponer que los griegos se lo pasaban en grande, no como otros que han ido viniendo luego y que han hecho de los placeres de la vida la amenaza contra el alma (¿el alma?, otro día tendremos que hablar de eso). Bueno, parece interesante el paralelismo. Nosotros tenemos democracia y esclavos (aunque no con ese nombre) y aunque las mujeres pueden votar todavía están relegadas a una posición muy secundaria (hasta hace bien poco se les podía golpear impunemente).
¿Decimos con esto que la democracia es mala? Pues mira no. No es ni mala ni buena, no hacemos juicios morales. Está mal enfocada. ¿Vas a votar una vez cada cuatro años y ya con eso vale? Votas, pongamos el caso, a Zapatero, y como este ha salido y tú le has votado, ya estás de acuerdo con él y le dejas el derecho a decidir todo sobre el país (bueno quizá sobre EL PAÍS tenga mucha influencia). A mí me parece que no es una buena idea. Peor por supuesto me parece la amenaza fantasma, el PP, que se mantendrá a raya hasta que vuelva a ganar las elecciones, ¿cuándo?, pues tarde o temprano. Nos pongamos como nos pongamos aquí sólo hay dos partidos políticos entre los que hacer una elección real, los demás ni pinchan ni cortan. Tenemos el malo y el más malo todavía. La elección parece fácil, el menos malo. Sí señor, muy bien, ¿cuál es el menos malo?. Reconozco que siento una profundísima antipatía y desprecio por el PP, sobre todo por el, al fin destronado, Chema Aznar. ¿Me convierte eso en socialista al estilo PSOE? Pues va a ser que no.
Por eso estamos en contra de los políticos, se nos presentan como gigantes cuando no son más que meros molinos de viento magnificados por la TV. Pero, ¿qué hacer? Atacarles es muy dificil sobre todo si, como nosotros, se desdeña la violencia como forma de solución de ningún problema y como cualquier otra cosa que se quiera. Estamos con el querido Isaac Asimov cuando decía “La violencia es el último recurso del incompetente” Lo único que podemos hacer es hablar y exponer nuestras ideas, como Quijotes locos que somos nadie nos hará caso, es una pena. Convencer a todos cuantos podamos de que es importante dinamitar el sistema y demostrar su inutilidad y, de momento, la única opción que se nos ocurre es el voto en blanco. Si todos y cada uno de los votantes en las próximas elecciones votasen en blanco, el mensaje del pueblo sería claro e incontestable. Entonces, quizá, gente más inteligente que nosotros, diese con una solución. Antes hay que poner el sistema en crisis para obligar a que esas personas reaccionen y busquen la solución, la buscarán cuando haya un problema (89% de votos en blanco). Crisis significa oportunidad y cambio.
Por desgracia, queridos Quijotes, las grandes ideas y pretensiones de la Ilustración son difíciles de ingerir, el progreso ilimitado y el avance hacia un mundo mejor... bueno, para quién se lo crea. Como decía el Maestro Rosendo Mercado “Las noticias van a peor, pero estamos tranquilos frente al televisor, nuestras ideas bajo control y tal vez mi guitarra, tal vez mi canción. Y ya no puedo soportar tanta tristeza sin solución”


Bueno, ni modo.