Siendo Quijote en el siglo XXI

martes, 25 de enero de 2005

De Mecano a los Mass Media

Se contaba en tiempos un chiste de muy mal gusto. ¿En que se parecen Mecano y Freddy Mercury? Pues en que Mecano tienen a Ana Torrojo y Freddy Mercury el ano to rojo. Ja, ja, ja. Ya dije que era de muy mal gusto, pero se contaba bastante a menudo. y, ¿por qué se podía contar este chiste? Algunos dirán que por la libertad de expresión y la democracia, y se enrrollarán en su discurso sobre libertades que no siempre se han tenido, los grises, su lucha... pero lo cierto es que el chiste de marras se contaba porque todo el mundo sabía dos cosas imprescindibles en sus vidas: que Ana Torrja era la cantante de Mecano y que Freddy Mercury, a la postre cantante de Queen, era gay. Así pues, el chiste viene a ser algo tan inteligente como decir, riéndose, por supuesto: ah, Freddy es mariquita.

Resulta que el trabajo de publicidad y promoción de Mecano fue fascinante. Yo, que no los soporto, ni los he soportado nunca, que con tan solo escuchar el primer melífluo falsete de la Torroja me dan arcadas, me ecnontré, hará unos días, conmigo mismo canturreándole una de sus canciones a mi mujer, que como es sueca casi no conoce al grupo, y de repente me cagué en todo lo que se me pasó por la cabeza. A lo tonto a lo tonto, como quién no quiere la cosa, me sé más canciones de Mecano, con extensos fragmentos de letra incluidos, de las que me podía imaginar. Osea, que ni me gustan, ni los soporto sin bordear seriamente los límites de la nausea, pero me sé el hijo de la luna, la cruz de las navajas, mujer contra mujer, la del fin de año, la del Dalí, una de un cementerio, en tu fiesta me colé, no hay marcha en Nueva York, la rosa del rosal... total casi como si me hubiera pegado toda la vida escuchándolos. Con el asquito que SIEMPRE me han dado.

La omnipresencia de la música en nuestras vidas es tal que merece un epígrafe al margen. Uno de sus principales inconvenientes es que no siempre puedes elegir lo que escuchas. Pero te hacen creer que es así. Crees que eliges, pero los media te condicionan hasta el extremo. Por eso me sé tantas canciones de Mecano, por que por mucho que las odie las he oído, de fondo y no tan fondo, hasta la saciedad, hasta aprendérmelas, inconscientemente, de modo que he llegado a sorprenderme a mí mismo cantándolas más de diez años después de la última vez que oí o pensé sobre alguna de ellas.

Pero ahora, este nuevo mass media que nos acoge y nos sirve de punto de encuentro empieza a influir sobre todo esto. Con el inminente final de las discográficas en el modo en que las conocemos, las publicidades feroces ya no lo serán tanto. Habrá que investigar más, aunque más fácilmente, que antes para encontrar las joyitas del agrado de cada uno, pero con suerte habrá menos ruido de fondo. Internet se postula como un elemento democratizador que pondrá las cosas en un, ¿su?, nuevo sitio. Tiempos inciertos se aproximan pero, con la mejor intención asimoviana, vislumbramos un nuevo orden mejor tras este inter-regno de caos que se nos cae encima, mientras los aún poderosos coletean intentando sobrevivir a su condena, ya firmada, a la cuasiextinción.

Con las discográficas reducidas a comerciantes de artículos para freakies, la promoción de artistas recaerá sobre ellos mismos y, sin los beneficios exhorbitantes de las ventas multimillonarias de CDs (beneficios para la industria, no para los artistas), las campañas publicitarias serán más tenues y sobrellevables (aunque, ¡cágate con el spam como lo se lo van a currar!)

Quizá sea el fin de los discos de multiplatino y los conciertos mastodónticos... una piedra realmente difícil de salvar para aquellos que preconizan el pensamiento único. ¡Seguid ahí, Quijotes! El fin de las discográficas no es el fin de la música, ¡es el principio de la libertad!

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