jueves, 06 de enero de 2005
CONTRA LAS CORNETAS
Es una locura todo el tema este de las navidades y todo eso... tanto consumismo es asqueroso... hasta que le dan a uno los regalos y los principios se van al carajo.
Ahora con DVD nuevo, los libros que quería, ¡por fin un metrónomo!, cuerdas para cambiarle a la guitarra... ¿cómo me puedo quejar? Es el problema de los sobornos, te dejan sin autoridad moral para protestar.
Aún así desde SQSXXI reivindicamos nuestro derecho a pataleo y hemnos encontrado algo contra lo que dirigir nuestras invectivas. Je je. Sale la cabalogata de los reyes magos y va acompañada de las consiguientes bandas de música... bandas llenas de cornetas. ¡Me cago en tó lo que se menea! ¿Existe algún sonido más rasposo, impertinente y amusical que el de una puta corneta? ¡Sí! el de muchas cornetas sonando a la vez. La puta, que desagradable.
En Sevilla, donde las tradiciones tienen un peso asfixiantes y las novedades son miradas de reojo y con angustia en el mejor de los casos, decir que las cornetas apestan quizá sea arriesgado. Pronto miles de enfurecidos capillitas pueden echarse a tu yugular para denunciarte por ofender sus sentimientos religiosos (aprovecho ahora para darle todo mi apoyo a los quijotes que han hecho la matanza cofrade 1 y 2 y desearle suerte en su lucha contra la intolerancia de los ...... cofrades)
Bien la cosa es esta. ¿Con qué despiertan a los soldados? pues con un nota tocando una corneta. ¿No te jode? Semejante engendro lleva siglos atormentando orejas y taladrando cerebros... ¿no es hora de cambiar tan irritantes metales por un buen saxo, una flauta travesera o un triángulo? Claro que la corneta es más sencilla de aprender a manejar que los anteriores, salvo quizá el triángulo, y si la reemplazamos muchos padres orgullosos se quedarán sin poder insertar a los niños en su sociedad centenaria amaestrándolos en el arte de tañer tan hórrido instrumento.
¿Qué le vamos a hacer?
Desde SQSXXI hacemos un llamamiento a la gente de bien para la protesta ciudadana en pro de abolir las cornetas. ¡Vamos, hombre! ¡Pues no putean las jodías! Yo he estado viendo la cabalgata con mi familia (vale, sí, lo reconozco, no me he podido escaquear) y mis pobres tímpanos aún se quejan por tan odiosos instrumentos. Y que luego critiquen el death metal por estridente...
Ahora con DVD nuevo, los libros que quería, ¡por fin un metrónomo!, cuerdas para cambiarle a la guitarra... ¿cómo me puedo quejar? Es el problema de los sobornos, te dejan sin autoridad moral para protestar.
Aún así desde SQSXXI reivindicamos nuestro derecho a pataleo y hemnos encontrado algo contra lo que dirigir nuestras invectivas. Je je. Sale la cabalogata de los reyes magos y va acompañada de las consiguientes bandas de música... bandas llenas de cornetas. ¡Me cago en tó lo que se menea! ¿Existe algún sonido más rasposo, impertinente y amusical que el de una puta corneta? ¡Sí! el de muchas cornetas sonando a la vez. La puta, que desagradable.
En Sevilla, donde las tradiciones tienen un peso asfixiantes y las novedades son miradas de reojo y con angustia en el mejor de los casos, decir que las cornetas apestan quizá sea arriesgado. Pronto miles de enfurecidos capillitas pueden echarse a tu yugular para denunciarte por ofender sus sentimientos religiosos (aprovecho ahora para darle todo mi apoyo a los quijotes que han hecho la matanza cofrade 1 y 2 y desearle suerte en su lucha contra la intolerancia de los ...... cofrades)
Bien la cosa es esta. ¿Con qué despiertan a los soldados? pues con un nota tocando una corneta. ¿No te jode? Semejante engendro lleva siglos atormentando orejas y taladrando cerebros... ¿no es hora de cambiar tan irritantes metales por un buen saxo, una flauta travesera o un triángulo? Claro que la corneta es más sencilla de aprender a manejar que los anteriores, salvo quizá el triángulo, y si la reemplazamos muchos padres orgullosos se quedarán sin poder insertar a los niños en su sociedad centenaria amaestrándolos en el arte de tañer tan hórrido instrumento.
¿Qué le vamos a hacer?
Desde SQSXXI hacemos un llamamiento a la gente de bien para la protesta ciudadana en pro de abolir las cornetas. ¡Vamos, hombre! ¡Pues no putean las jodías! Yo he estado viendo la cabalgata con mi familia (vale, sí, lo reconozco, no me he podido escaquear) y mis pobres tímpanos aún se quejan por tan odiosos instrumentos. Y que luego critiquen el death metal por estridente...

